El Sínodo abordó el tema de los matrimonios mixtos y la diversidad cultural- P, Garas Boulos Garas Bishay

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Ciudad del Vaticano (AICA): El padre Garas Boulos Garas Bishay, párroco de Santa María de la Paz en Sharm El Sheik (Egipto), expuso ante el Sínodo de los Obispos la cuestión de los matrimonios mixtos. Durante su intervención, publicada hoy por la Oficina de Prensa de la Santa Sede, manifestó su preocupación por un fenómeno socio cultural muy difundido en las zonas turísticas como en la que él vive, es decir “los matrimonios mixtos entre mujeres cristianas, procedentes de Rusia y Europa con hombres musulmanes.

El padre Garas Boulos Garas Bishay, párroco de Santa María de la Paz en Sharm El Sheik (Egipto), expuso ante el Sínodo de los Obispos la cuestión de los matrimonios mixtos. Durante su intervención, publicada hoy por la Oficina de Prensa de la Santa Sede, manifestó su preocupación por un fenómeno socio cultural muy difundido en las zonas turísticas como en la que él vive, es decir “los matrimonios mixtos entre mujeres cristianas, procedentes de Rusia y Europa con hombres musulmanes.

La sharia islámica -especificó- autoriza solamente a los hombres de religión musulmana que se casen con mujeres de otra religión y nunca viceversa. Ciertamente ese fenómeno, con el movimiento demográfico de masas y el número creciente de refugiados y migrantes que tienden a establecerse en Europa, no afecta solamente a los países de mayoría islámica o a las zonas turísticas, sino que inevitablemente afectará también a Occidente y por eso merece ser estudiado y afrontado seriamente. Se trata de familias de moral mixta y de doble pertenencia cultural y religiosa.

No hay que olvidar que el derecho islámico autoriza la poligamia y el Corán obliga a los padres a la educación islámica de los hijos. Hay una antropología cultural y religiosa profundamente diversa que puede suscitar graves crisis en la pareja, hasta llevarla a fracturas irreparables y a consecuencias que recaen gravemente en los hijos”.

De diversidades culturales habló también Maria Harries que se ocupa de los Servicios Sociales Católicos en Australia, poniendo como ejemplo la condición de los aborígenes, el grupo más marginado, compuesto por muchos grupos lingüísticos diferentes, portadores a su vez, de diferentes tradiciones familiares.

Para la mayoría de ellos es ajena la idea de familia presentada por la enseñanza de la Iglesia. Para algunos, el sistema matrilineal significa que tienen muchas madres. El niño se cría en un grupo de parentesco, no con una madre y un padre. Las mujeres desempeñan un papel dinámico en su mundo parental y esperan que sean visibles. En palabras de uno de los líderes aborígenes: "Al no tener visibles a las mujeres en el altar y en la vida de nuestra Iglesia, estamos ocultando de la vista a nuestras madres, hermanas e hijas”.

Al recibir el Evangelio piden que nuestra Iglesia no los colonice como hicieron los antepasados de nuestra nación. El desafío para nuestra Iglesia es incorporar formal e institucionalmente el diálogo intercultural y adoptar sistemas con los australianos indígenas que honren y no violen su cultura”.

Harries, que trabajó durante cuarenta años con personas que sufrieron abusos sexuales en las familias, de los cuales veinte también con las víctimas de abusos por parte del clero, recalcó que “todo abuso sexual está relacionado con el abuso de poder.

La evidencia horrible de abuso de niños en familias e instituciones y nuestra incapacidad para responder adecuadamente ocasionó a la Iglesia en Australia y por supuesto en otros lugares un dolor muy profundo.

En palabras de Francisco, mientras todos rezamos para “recibir la gracia de la vergüenza”, necesitamos formas locales y colectivas de dar una respuesta a estas víctimas y a sus familias y cada uno, en nuestra agonía personal, debemos escucharnos unos a otros muy profundamente. Partiendo de nuestros fracasos y del dolor que los acompaña, tenemos la oportunidad de aprender colectiva y quizás incluso doctrinalmente, y de volver a tomar contacto y acompañar a las miles de familias que hemos perdido”.+